Como ya hemos comentado en otras entradas, el cultivo del pistacho, como cualquier otra explotación agrícola, requiere de unos condicionantes específicos para poder ser llevada a cabo. La planta de pistacho tiene unas necesidades de entorno y cuidados particulares, y de ellas hablaremos en este post.

La planta de pistacho

Como ya sabemos, el pistacho es originario del sudeste asiático y oriente medio (Siria, Irán, Turquía, Irak), donde el clima (con sus lógicas variaciones) suele ser mediterráneo o mediterráneo continentalizado. Hoy en día, además, el pistacho es cultivado ampliamente en California, sobre todo con el pie o portainjerto UCB1, del cual somos distribuidores oficiales de semillas en España. Todo esto supone que el pistacho, por su propia naturaleza, se desarrolla bien en zonas áridas con ligeras o escasas precipitaciones. Por lo tanto, gran parte del territorio de la península ibérica es apta para el cultivo de pistacho. Respecto a su plantación, tenemos dos opciones bien diferenciadas: la plantación del portainjerto desde semilla, para luego realizar el injerto directamente, o la compra de la planta de pistacho ya injertada, modalidad que suele ser la más habitual debido a que nos aseguramos el éxito en el proceso de plantado. Desde Agróptimum podemos ayudarte sea cual sea tu elección, ya que somos distribuidores tanto de semilla del pie UCB1 (certificada por la Universidad de Davis en California) como de planta de pistacho injertada. En el caso de esta última, además, trabajamos con diferentes pies y variedades, adaptándonos, por tanto, a las necesidades específicas de cada terreno y explotación agrícola.

Cuidados de la planta de pistacho

Una vez que la planta ha agarrado en el terreno, uno de los cuidados fundamentales durante sus primeros años es la poda. Con ella conseguiremos ir dando la forma correcta a nuestra planta de pistacho, que con el tiempo se convertirá en un árbol fuerte capaz de empezar a dar fruto a partir del cuarto año. Desde ese momento, el pistachero irá aumentando su productividad hasta alcanzar su punto álgido alrededor del octavo año, manteniendo a partir de ese año su nivel de productividad. Volviendo a la poda, una vez que la planta comienza a dar fruto, es necesario realizar poda en invierno con objeto de airear y dotar de luminosidad al pistachero, lo que ayudará a mejorar la cantidad y calidad del fruto.

Planta de pistacho

En cuanto al riego —otro aspecto de vital importancia— su cantidad y frecuencia dependerá, lógicamente, de las condiciones previas con las que nos encontremos: pluviometría, tipo de terreno y un largo etcétera de condicionantes que analizaremos en el estudio técnico previo a la instalación de la plantación de pistacho. Del mismo modo, este estudio técnico nos aportará la información necesaria para la fertilización de nuestra plantación, ajustándonos completamente a las necesidades de nuestro cultivo de pistacho.

Rentabilidad de la plantación de pistacho

Por último, queremos dejar algunos datos sobre el rendimiento del pistacho en España. Una vez que la plantación es adulta, podemos hablar de una producción aproximada de entre 2.000 kg y 3.000 kg por hectárea en regadío, y entre 700 y 1.800 kg por hectárea en secano. Con un precio de compra que ronda habitualmente los 8 €/kg en los últimos años, estamos hablando de una rentabilidad de unos 24.000 € por hectárea en regadío y unos 14.000 € por hectárea en secano. En resumen, vemos como el cultivo profesional de pistacho es la alternativa líder a los cultivos tradicionales, debido a la gran adaptabilidad de la planta de pistacho al terreno y la climatología española, y sobre todo gracias a la gran rentabilidad que nos ofrece su plantación. Esta eficiencia de la inversión se consigue, entre otras cosas, gracias a que el pistachero no tiene grandes necesidades hídricas ni otros condicionantes que limiten su crecimiento y desarrollo: el pistacho en España es, a día de hoy, la mejor alternativa de futuro.